Carmen Herrera Mendoza
Diseñadora editorial, Guadalajara
Llegué con la costumbre de resolver todo con más cuerpo tipográfico. En el taller de jerarquía aprendí a separar niveles por peso y por aire antes de tocar el tamaño. Ahora mis carteles se leen de lejos sin que el bloque central se sienta apretado.
Diego Mendoza Reyes
Estudiante de diseño, Zacatecas
El ejercicio de retícula fue el que más me movió. Trabajamos la misma pieza en tres formatos distintos y ahí entendí que la composición no se copia, se rearma. Salí con bocetos concretos y con una forma de revisar mi propio trabajo antes de mostrarlo.
Juan Alvarez Hernandez
Cartelista independiente
Me interesaba el uso del naranja intenso sin que la pieza se volviera ruidosa. Las revisiones del archivo tipográfico me ayudaron a decidir cuándo el acento es señal y cuándo es decoración. Es un criterio simple, pero me ahorró muchas pruebas descartadas.
Alejandra Aguilar Rivera
Diseñadora de identidad visual
Lo que más me sirvió fue el análisis visual pieza por pieza. Ver por qué un cartel funciona y otro no, con el mismo estilo tipográfico, cambió mi manera de justificar decisiones frente a un cliente. Menos opinión, más argumento de composición.
Pablo Alvarez Hernandez
Tallerista y docente
Tomé el programa para ordenar material que ya usaba en clase. La parte de contraste y organización de elementos me dio un guion claro para explicar procesos intermedios, no solo resultados finales. Mis alumnos ahora ven el boceto como parte del trabajo, no como trámite.
Si quieres ver el tipo de piezas que salen de estos procesos, el muro de proyectos y el portafolio reúnen trabajos hechos en los talleres. Y si prefieres contarnos tu caso antes de inscribirte, escríbenos y revisamos juntos qué formato te conviene.
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